Describe cada zona.
Identifica salón, cabina o bañera y su uso. Fotografía el conjunto y las piezas. Si dudas de las medidas, indícalas como aproximadas; el tamaño final se confirma.
Muestra los detalles menos visibles.
Fijaciones, partes inferiores y costuras explican el ajuste. Describe humedad, desgaste o relleno incómodo sin suponer que una cubierta nueva resolverá la causa.
Acuerda la logística.
Conversamos sobre ubicación y piezas desmontables antes de planear entregas. Una consulta de tapicería no confirma un refit integral ni una visita a marina.
